VERÓNICA CASTRO

Hace un año me encontraba en una relación de pareja en la cual existían peleas frecuentes, por lo cual decidimos buscar ayuda terapéutica; fue entonces cuando conocí a Atenea. Desde el inicio de la terapia surgió el vinculo terapeuta-paciente, en cada consulta nos hacía ver en qué nos equivocábamos y nos daba herramientas para mejorar la comunicación. Sin embargo, luego de varios meses en terapia, se tomó la decisión de terminar la relación. Continué con la terapia individual y fue allí cuando entendí que para estar en una relación de pareja, primero hay que aceptarse como es, aprenderse a amar, a reconocer sus defectos y virtudes, a quererse antes de querer a otra persona y sobretodo entender que somos seres independientes y como tal no debemos caer en una dependencia emocional. Hoy en día le doy gracias a Dios por haberme cruzado en mi camino a un Ángel con el nombre de ATENEA. Sin duda alguna, sin su ayuda no hubiese afrontado el dolor que produce una separación y sobretodo a valorarse primero a uno mismo antes que valorar a los demás. Por todo lo que me has ayudado, hoy te doy mil gracias y espero seguir contando con tu ayuda profesional, eres una excelente psicóloga.